Zapatos y medias negras en el bosque follando
El bosque olía a tierra mojada y resina cuando el modelo de pelo cobrizo se quitó los zapatos para sentir el frío musgo bajo sus plantas desnudas. Se agachó sobre el tronco podrido, ajustándose las medias negras que le apretaban los muslos pálidos y dejaban al descubierto sus dedos rosados y uñas limadas. El fotógrafo, un tipo musculoso con la polla ya dura bajo el pantalón, no pudo resistirse y se acercó por detrás, frotando su verga contra el culo prieto del rubio mientras le susurraba al oído lo rico que olían sus pies sudados. El modelo gimió fuerte cuando sintió la cabeza gruesa del otro deslizándose entre sus nalgas, ya lubricadas por el sudor de la excitación, y se arqueó más para facilitarle el camino. Las medias se le clavaban en la entrepierna mientras las embestidas profundas le sacudían el cuerpo, haciendo que sus pelotas golpearan contra los muslos del fotógrafo con cada envite. El olor a pies limpios pero sudados mezclado con el aroma del bosque húmedo inundaba el aire mientras el tipo de pelo rojo jadeaba y le suplicaba que lo empotrara más fuerte, que le metiera hasta el fondo su polla gruesa que ya le estaba dejando el culo bien abierto. El fotógrafo, sin mediar palabra, le agarró las caderas con fuerza y lo clavó contra el tronco, haciendo que las medias se le rasgaran con el movimiento brusco. El sonido de los jadeos se mezclaba con el crujido de las ramas bajo sus cuerpos sudados, y el rubio no pudo aguantar más, sintiendo cómo el semen caliente le inundaba el culo mientras apretaba los dedos de los pies contra el musgo frío. Al correrse, un gemido gutural escapó de su garganta, mezclado con un quejido lastimero cuando la polla del otro le empezó a escurrirse, dejando un rastro de leche blanca entre sus nalgas temblorosas. El fotógrafo, aún jadeante, le pasó la mano por el culo empapado antes de apartarse, dejando al modelo tirado sobre el tronco, con las medias rotas y el olor a sexo fresco flotando en el aire del bosque.