Afgana virgen se asusta al ver mi polla gigante
La chica afgana de 18 años nunca había visto un miembro así de grande, y cuando le mostré mi verga dura en el auto, sus ojos se abrieron como platos. La virgen árabe, con su hijab todavía puesto, no podía creer lo que tenía frente a ella, pero su coño ya estaba mojándose sin que ella lo supiera. Le bajé el pantalón con cuidado y le metí dos dedos para sentir cómo su vagina apretada se contraía de excitación. La puse a cuatro patas en el asiento trasero y le empecé a dar por detrás con embestidas profundas, sintiendo cómo su culo se movía al ritmo de mis golpes. La afgana gemía fuerte, mordiendo su propio brazo para no gritar, mientras yo le agarraba las tetas y le tiraba del pelo. Su coño estaba tan apretado que casi no podía meterla toda, pero cuando lo logré, ella empezó a correrse sin control, con la cara llena de sudor y los ojos vidriosos. La saqué justo a tiempo para correrme en su espalda, dejando mi leche blanca sobre su piel morena. La virgen afgana nunca olvidará su primera vez, y mucho menos mi polla gigante.