Alina Voss me vuelve loco con su culito de infarto
Mordisqueo el lóbulo de su oreja mientras mis manos recorren su espalda, sintiendo cómo se estremece bajo mis dedos. La tensión entre nosotros se ha vuelto insoportable desde hace días, con miradas robadas y roces casuales que terminan en gemidos ahogados. Su coño ya está mojado cuando mis dedos se deslizan entre sus piernas, y ella arquea la espalda, mordiéndose el labio para no gritar. La empotro contra la pared, sintiendo cómo su culo perfecto rebota contra mi polla cada vez que la penetro de una estocada. Sus tetitas saltan con cada embestida, y sus gemidos se vuelven más agudos cuando acelero el ritmo, clavándole los dedos en las caderas para marcar el compás. Siento cómo su coño se aprieta alrededor de mi verga, señal de que está a punto de correrse, y entonces la giro para que se ponga de rodillas, metiéndole la polla hasta las pelotas mientras me la chupa con desesperación. Cuando por fin me corro, su boca se llena de mi leche, y ella traga con avidez, mirándome con esos ojos de puta insaciable. En ese momento, solo piensa en cuánto desea que la folle otra vez.