Alumna se deja empotrar el culo en el aula
La chica siempre miraba con cara de viciosa cuando él explicaba las ecuaciones, pero hoy cruzó el límite: después de clase, cerró la puerta con llave y se quitó el vestido sin decir ni pío. Se agachó sobre el pupitre, arqueando la espalda como una perra en celo, mientras él le bajaba las bragas hasta los tobillos sin dejar de babear al ver ese coño rosadito y bien depilado que le imploraba atención. Sin preámbulos, le escupió un chorro de saliva espesa en el agujero del culo para que entrara más fácil, y ella gimió como una puta barata al sentir el primer empujón de su polla gruesa partiéndola en dos. El sonido de los muslos chocando contra su culo sonaba a carne contra carne, húmeda y resbaladiza por los jugos que ya le chorreaban entre las piernas, mientras sus tetas rebotaban libres contra el tablero de la mesa. Cada embestida le sacudía el cuerpo entero, haciendo que los lápices rodaran al suelo y las hojas de los exámenes volaran como confeti, pero a ella solo le importaba que ese pedazo de verga no se detuviera ni un segundo. Él la agarró de las caderas con fuerza bestial, clavando las uñas en su carne pálida mientras la embestía como un animal, y ella respondía con gruñidos animalescos cada vez que la polla le llegaba hasta la boca del estómago. El sudor le caía por la espalda en gotas gruesas, mezclándose con el aroma a sexo y tiza que inundaba el aula, mientras él le susurraba obscenidades al oído sobre lo puta que estaba por aguantar semejante paliza anal. Cuando sintió que la leche le quemaba las entrañas, aceleró el ritmo hasta dejarla sin aliento, y en menos que canta un gallo, los dos se corrieron a la vez: ella con un orgasmo que le hizo gritar como una posesa y él vaciando toda su carga caliente en lo más profundo de ese culo que ya no era virgen. Quedaron jadeando, con las piernas temblorosas y el cuerpo cubierto de marcas rojas donde él la había agarrado sin piedad, pero a ninguno le importó: el profesor sabía que esa alumna no volvería a mirar un examen sin recordar esta clase de sexo salvaje.