Blondie caliente me chupó la polla en la laguna y luego me la montó
El culo de esa rubia era una obra de arte, redondo y firme, moviéndose con cada ola mientras ella reía bajo el sol. No pude resistirme a acercarme y decirle que su cuerpo me volvía loco, y para mi sorpresa, ella me miró con esos ojos verdes y me dijo que llevaba horas deseando que alguien como yo se atreviera a hablarle. Sin perder tiempo, me llevó a la laguna, donde el agua nos cubría hasta la cintura, y se arrodilló frente a mí, sacándome la polla con manos temblorosas antes de meterse mi verga hasta el fondo de su garganta. Gemía como una puta en celo mientras me la chupaba, sus labios apretados alrededor de mi tronco, y yo le agarraba el pelo con fuerza para empujarle la cara más adentro. Cuando ya no pude aguantar más, la levanté y la empotré contra la orilla, metiéndole la polla hasta el fondo de su coño bien mojado, sintiendo cómo sus paredes se apretaban alrededor de mi verga. Ella gritaba y se retorcía, pidiéndome que la follara más duro, que le rompiera el culo con cada embestida. El agua salpicaba alrededor mientras yo le clavaba la polla una y otra vez, sintiendo cómo su cuerpo temblaba bajo el mío. Cuando ya no pude más, me corrí dentro de su coño, llenándola con mi leche caliente mientras ella gemía como una perra en celo. Después, nos quedamos abrazados en la orilla, jadeando y riéndonos como dos adolescentes que acababan de hacer algo prohibido.