Enfermera madura me chupó la verga y se sentó en mi polla
La enfermera madura entró al consultorio con esa mirada de puta que solo las milfs saben poner, sus tetas grandes apretadas contra el uniforme blanco y ese culo perfecto moviéndose con cada paso. No perdí tiempo y le agarré el coño mojado por encima de la falda, sintiendo cómo sus jugos ya chorreaban al tocarla. Sin decir nada, se arrodilló y me sacó la polla dura, metiéndosela hasta el fondo de la garganta con un gemido ahogado. La puta tragó mi verga como si fuera un helado, chupando con fuerza mientras sus labios carnosos apretaban mi tronco. Cuando ya no pude aguantar más, la levanté y la puse de espaldas, hundiendo mi polla en su culo apretado mientras ella gritaba de placer. Cada embestida hacía que su culo rebotara, golpeando contra mis pelotas llenas de leche. La enfermera se corrió primero, gritando como una loca mientras su coño se contraía alrededor de mi verga. No me detuve hasta llenarle el culo de leche caliente, sintiendo cómo mi corrida le goteaba por los muslos. Al final, la puta quedó exhausta, con mi semen escurriendo entre sus nalgas rojas de tanto follar.