Chico universitario se pajea con rabia en la residencia
—Te vas a arrepentir de haberme dejado por ese puto— susurra mientras se agarra la polla con furia, recordando cada detalle de la traición. El moreno de piel oscura y abdominales marcados se recuesta en la cama de la residencia, el aceite brillando en su torso mientras se frota el tronco con saña. Sus dedos, manchados de semen seco de la última vez que ese cabrón lo usó, ahora lo excitan más que nunca. La polla gruesa y circuncidada late contra su palma, imaginando cómo el otro se la chupaba hasta dejarla empapada. El sonido de los gemidos ahogados en la almohada se mezcla con el chasquido de su mano golpeando la carne hinchada. Cada movimiento es un castigo, cada gota de pre-cum que escapa es un recordatorio de lo que perdió. Cuando por fin se corre, el chorro espeso salpica su abdomen, marcando el territorio que nadie más tocará. El semen resbala por sus muslos mientras jadea, sabiendo que la próxima vez no será solo su mano la que lo haga estallar. La venganza será doble, y mucho más sucia.