Chupada salvaje en los arbustos con la chica que enganché en la calle
Te la llevas entre los arbustos, sintiendo cómo se estremece cuando le pasas la mano por el culo, rozando su coño ya mojado bajo la ropa ajustada. Sabes que esto está mal, que cualquier transeúnte podría pasar y pillarlos, pero no puedes resistirte a meterle la lengua en la boca mientras le manoseas los pezones bajo la blusa. En más de 15 minutos de escena, la obligas a arrodillarse, sintiendo cómo sus labios carnosos te envuelven la polla entera de golpe, tragándose cada centímetro hasta que te clava las uñas en los muslos. Las piernas le tiemblan cuando te la empotras contra el tronco de un árbol, sintiendo cómo se le escapa un gemido ahogado cada vez que la embistes, con el pelo rubio oscuro pegado a la cara por el sudor. Te la comes a besos, saboreando el miedo y el morbo que le da saber que alguien podría descubrirlos, mientras le agarras la nuca para que no escape. Nika se retuerce bajo tu cuerpo, gimiendo más fuerte cuando le metes los dedos en su coño empapado, sintiendo cómo se acerca al orgasmo con cada caricia. La vuelves a tumbar en la hierba, sintiendo cómo te aprieta la polla con las piernas cuando te la follas sin piedad, hasta que le chorrea el semen por la barbilla y le das una nalgada que la hace temblar.