Julie Kay se arriesga con el pollón de King Noire
Aquella tarde en el estudio, con las luces bajas y la puerta sin llave, sentí que el peligro añadía un morbo extra. King Noire me miró con esa sonrisa de depredador mientras me desnudaba, sus manos grandes recorriendo mi cuerpo como si fuera su territorio. Me arrodillé frente a su polla negra, gruesa y venosa, y empecé a chuparla con ganas, sintiendo cómo se hinchaba más en mi boca. Cada vez que alguien pasaba por el pasillo, aguantaba la respiración, imaginando que nos descubrían con mi boca llena de su verga. Cuando me empotró contra la pared, sus embestidas eran tan fuertes que mis gemidos se ahogaban contra su hombro, temiendo que alguien escuchara. Mi coño mojado apretaba su polla como si no quisiera soltarlo, y cuando me corrió en la cara, sentí el calor pegajoso resbalando por mi piel. La próxima vez, será en su casa... donde su esposa podría volver en cualquier momento.