Crystal Thayer se deja empotrar en el balcón con Rodrigo Amor
No aguanto más, llevo días mirando a Rodrigo Amor de reojo, imaginando cómo se sentiría su polla dura dentro de mí. Cada vez que pasa cerca, mi coño se moja sin control, pero hoy no hay vuelta atrás. Me acerco a él con la tanga negra que apenas cubre mi culo perfecto, y él no puede resistir. Me agarra por la cintura y me empuja contra la barandilla, sus manos apretando mis tetas mientras su lengua recorre mi cuello. Siento su polla rozando mi entrada, grande y caliente, y gimo cuando la empuja de una estocada, llenándome hasta que las caderas chocan. Rodrigo gruñe, embistiendo más fuerte, sus dedos clavándose en mi carne mientras yo arqueo la espalda, pidiendo más. El sonido de nuestros cuerpos chocando resuena en el aire, y cuando él me gira para empotrarme contra la pared, sus embestidas se vuelven más salvajes, más profundas. Mis gemidos se mezclan con sus gruñidos, y cuando siento que su polla palpita dentro de mí, sé que está a punto de correrse. Rodrigo me mira con una sonrisa pícara y susurra: 'Te voy a llenar entera, puta', justo antes de soltar un chorro caliente que me hace temblar de placer.