Culion me dio su culo enorme para un anal de perrito salvaje
Te voy a contar cómo fue cuando mi hijastra Culion me susurró: 'Quiero que me rompas el culo con tu verga gruesa, pero que nadie nos escuche'. Ella sabía que su padre podía llegar en cualquier momento, pero eso solo la ponía más mojada. La puse de cuatro patas, con ese trasero redondo y carnoso temblando de anticipación, y le metí los dedos para prepararla bien. '¡Ay, sí, así, más fuerte!', gemía bajito, mordiendo la almohada para ahogar los gritos. Cuando por fin le clavé la polla hasta las pelotas, su culo apretado me apretaba como un guante caliente. Cada embestida hacía crujir sus nalgas, y el sonido de su ano goteando me volvía loco. '¿Te gusta cómo me dilatas el culo, perra?', le pregunté, y ella solo pudo asentir, con la cara roja y el coño chorreando. En más de 13 minutos de escena, la hice correrse tres veces, con mi verga enterrada hasta el fondo de su culo perfecto. Al final, cuando le llené el ano de leche espesa, ella solo pudo decir: 'Eres un puto animal, pero quiero más'.