La roommate Luna Berg me chupa la polla con venganza
Arrodillada frente a él, Luna Berg hunde su boca hasta las pelotas mientras sus uñas se clavan en los muslos del chico, castigando cada centímetro de su verga con lamidas furiosas. El sonido de su saliva chorreando se mezcla con los gemidos ahogados de ella, que lo mira con ojos llenos de resentimiento mientras traga su saliva espesa. La blusa ajustada se le resbala de los hombros, dejando al descubierto sus tetas perfectas que rebotan con cada movimiento de su cabeza. Sus shorts ajustados apenas contienen su culo redondo, que se mueve al ritmo de sus manos, que no dejan de masajear sus nalgas mientras ella lo chupa sin piedad. La polla del chico brilla de lo mojada que está, y Luna no pierde tiempo en escupirle encima antes de volver a engullirla entera. Sus labios carnosos se estiran al máximo, y el chico siente cómo su garganta se abre para recibir cada centímetro de su verga. El pelo castaño de Luna se pega a su cara sudorosa, y sus pezones duros se frotan contra sus muslos mientras ella acelera el ritmo. De repente, él agarra su cabeza con fuerza y empuja hasta hacerle tocar el cuello del útero, y Luna gime alrededor de su polla, saboreando el pre-cum salado que ya brota. Con un último movimiento brusco, él se corre en su boca, llenándola hasta rebosar, y Luna traga cada gota con una sonrisa triunfal, sabiendo que ha marcado su territorio. El otro tipo, que la había ignorado por meses, ahora mira desde la puerta con los ojos desorbitados, maldiciendo su suerte.