El agua le agrandó el culo y las tetas a esta morena de dibujos
Ella siempre supo que su cuerpo era una provocación andante, pero hoy decidió llevarlo al extremo: el vestido ajustado que se puso, mojado por la lluvia, marcaba cada curva de su culo redondo y sus tetas enormes, pesadas, que rebotaban con cada paso. Él la miraba desde la ventana, conteniéndose, pero cuando ella pasó rozándole el brazo a propósito, el vestido empapado pegado a su piel, supo que no aguantaría más. La agarra de la cintura y la empuja contra la pared, sus manos aprietan sus nalgas perfectas antes de levantarle el vestido y meterle los dedos en el coño ya mojado. Ella gime fuerte, arqueando la espalda para que él le chupe las tetas, grandes y oscuras, mientras sus caderas chocan contra las de él. Él la gira de golpe, le baja los pantalones y le clava la polla hasta que las caderas chocan, sintiendo cómo su culo apretado lo envuelve entero. Ella grita, mordiéndose el labio, mientras él la embiste una y otra vez, sus tetas saltan con cada movimiento, hasta que él se corre dentro de ella, llenándola por completo.