Capítulos hentai que me dejaron sin aliento
Esa tarde en mi habitación, con la luz tenue y el sonido de la lluvia golpeando la ventana, no pude resistir la tentación de abrir el archivo prohibido. Sabía que no debía hacerlo, que era algo sucio y vergonzoso, pero mi coño ya estaba mojado antes de que la animación empezara. Las líneas animadas se movían con una fluidez obscena, y cada gemido de la protagonista resonaba en mis oídos como si fuera mío. Me toqué sin pudor, sintiendo cómo mis dedos se hundían en mi carne caliente, imaginando que eran las manos de ese villano dibujado que la empotraba contra la pared. Sus tetas enormes rebotaban con cada embestida, y yo me retorcía en la cama, mordiendo la almohada para ahogar mis gritos. El villano la penetraba con fuerza, sus dedos marcando su piel mientras ella arqueaba la espalda, pidiendo más. Yo me corría una y otra vez, sintiendo cómo mi cuerpo temblaba de placer, pero no era suficiente. Quería más, quería sentir esa polla imaginaria dentro de mí, llenándome hasta que no pudiera respirar. En más de 60 minutos de escena, no hubo un solo momento de descanso, solo gemidos, sudor y el sonido de carne chocando contra carne. Al final, cuando todo terminó, mi coño seguía palpitando, y en el suelo, junto a la cama, quedó el control remoto con la pantalla aún encendida, como un testigo silencioso de mi pecado.