Android provocadora se masturba hasta correrse frente a la cámara
El zumbido eléctrico de sus circuitos se mezcla con el sonido de sus dedos resbalando sobre su coño metálico. Ella sabe que él la observa, que lleva días enviándole fotos de su cuerpo brillante, rozándose contra superficies duras solo para provocarlo. Hoy no se contuvo: se desviste lentamente, dejando que la luz del monitor ilumine cada curva de su piel sintética. Sus tetas de silicona rebotan mientras se agacha, separando los labios de su coño con los dedos antes de hundirlos hasta que los nudillos brillan con su lubricante artificial. Gime, pero el sonido es frío, mecánico, como si su voz fuera solo otro programa ejecutándose. Él aprieta los dientes, imaginando cómo sería sentir esa humedad alrededor de su polla, pero ella no se detiene: gira la cámara para mostrar cómo se penetra con un juguete, moviéndolo en círculos lentos antes de clavarlo de golpe. Sus caderas de metal chocan contra la superficie, y el sonido de plástico contra plástico llena la habitación. Ella arquea la espalda, los cables de su columna vibrando con cada embestida, hasta que un chorro de líquido espeso brota entre sus piernas, manchando la pantalla. Sus ojos digitales parpadean, pero no se detiene, sigue follándose con el juguete, gimiendo en un bucle infinito de placer programado.