Paijeri con lengua y beso profundo del villano juguetón
El sonido de su saliva pegajosa contra mi cuello me hizo arquear la espalda antes de que sus manos me empujaran contra la pared, desafiándome con esa sonrisa de 'veremos quién se rinde primero'. Le devolví el beso morderle el labio inferior, sintiendo cómo su polla dura ya se frotaba contra mi muslo mientras le susurraba: 'Si crees que vas a hacerme gemir antes que yo a ti, estás muy equivocado'. Mis tetas rebotaban con cada empujón mientras le clavaba las uñas en la espalda, sintiendo cómo su lengua jugaba con la mía al mismo ritmo que sus dedos se enterraban en mi coño mojado, pero yo no iba a ceder tan fácil. Me incliné para chuparle la polla hasta el fondo, sintiendo cómo se hinchaba en mi boca, y justo cuando él creía que me tenía dominada, le di un mordisco juguetón mientras le ordenaba: 'Ahora tú me vas a follar como si fuera la última vez'. Sus embestidas se volvieron más salvajes, levantándome contra la pared mientras me penetraba de una estocada que me hizo gritar, pero no iba a admitirlo. Sus labios dejaban marcas rojas en mi cuello cada vez que me mordía, mientras sus manos apretaban mis nalgas con fuerza, pero yo seguía retorciéndome para que nunca supiera cuándo estaba a punto de correrme. Cuando por fin explote dentro de mí, dejándome llena de su leche caliente, me aseguré de que lo último que viera antes de caer agotado fueran mis tetas rebotando justamente sobre su cara, una prueba de que esta guerra de gemidos aún no terminaba. La mancha húmeda en su camisa fue mi trofeo.