Samus se la come el culo sin parar
La maldita ciborg se agachó como una perra en celo, mostrando ese culo de acero que tanto le ponía, y empezó a mover las caderas como si supiera que no iba a salir de ahí. Él no pudo resistirse, le agarró las nalgas con fuerza mientras le clavaba la polla hasta el fondo, sintiendo cómo el metal de su cuerpo rozaba su carne palpitante. Samus gimió con voz de puta cachonda, empujando su trasero contra cada embestida para que no quedara ni un centímetro sin follar, el sonido de sus cuerpos chocando retumbaba en la habitación como un puto tambor. Ella se agarraba a la pared con sus brazos robóticos mientras él la empotraba sin piedad, su coño bien mojado goteaba por cada envestida brutal que le daba, dejando un rastro de prueba de lo que le estaba haciendo. La temperatura subía como si estuviera en el infierno, el olor a sexo y sudor inundaba el aire mientras él le metía los dedos en la boca para que chupara con desesperación, tragando su propio sabor mezclado con el de ella. Samus se corría en espasmos, su culo se contraía alrededor de su verga como si quisiera exprimirle hasta la última gota, pero él no se detuvo, seguía clavadole hasta que ya no pudo más, descargando toda su leche caliente dentro de ese agujero que ya no podía cerrarse. Ella jadeó como una zorra en celo, con la espalda arqueada y los pezones duros como piedras, mientras él le llenaba las entrañas de semen sin importarle nada más que su propio placer. Cuando por fin se separaron, el líquido blanco resbalaba por sus muslos y el culo de Samus brillaba bajo la luz, sucio y usado como la puta que era al final de la noche.