La asiática de tetas grandes suplica que le rompan el coño
Él nota cómo la polla se le pone más dura al escuchar los gemidos ahogados de la vecina, que se agacha para chupársela con desesperación mientras alguien podría entrar en cualquier momento. Ella se muerde los labios para no gritar cuando él le clava los dedos en las nalgas, apretando su culo perfecto antes de empotrársela de una estocada hasta hacerle tocar el cuello del útero. Las paredes del coño se le contraen alrededor de la verga, mojada y ardiente, mientras ella susurra 'más duro' entre dientes, con los ojos llenos de lujuria. Él la agarra del pelo y le empuja la cabeza hacia abajo para que le trague la polla entera, sintiendo cómo la saliva le resbala por el cuello. Los ruidos de la casa de al lado son claros: alguien está en la cocina, y el miedo de ser descubiertos solo los excita más. Ella se arquea cuando él le mete un dedo en el culo mientras la penetra, gimiendo tan fuerte que él le tapa la boca con la mano, sintiendo cómo el coño le late alrededor de la verga. El sudor le cae por la espalda mientras la embiste más rápido, escuchando los pasos en el pasillo que se acercan. 'Córrete dentro de mí', le susurra ella al oído, y él no puede resistirse: le agarra las tetas y le clava la polla hasta el fondo, llenándola con su leche caliente mientras ella se corre con un gemido ahogado. 'Te gusta que te rellenen, ¿verdad, puta?', le dice él al oído, y ella solo puede asentir con una sonrisa traviesa.