Elfa mojada en bikini blanco acepta mi reto sexual
Aquel día en el bosque, la elfa de piernas torneadas y bikini blanco me retó a ver si podía aguantar su ritmo. Yo, con la polla dura como una roca, acepté el desafío y la empujé contra un árbol, metiendo mis dedos en su coño ya empapado. Sus gemidos resonaron entre los árboles mientras le mordía los pezones, duros como guijarros. La levanté y la senté sobre mi verga, sintiendo cómo sus muslos apretaban mi cintura mientras cabalgaba con furia. Cada vez que bajaba, la penetraba hasta las pelotas, haciendo que sus ojos se pusieran en blanco. En más de 11 minutos, la follé en todas las posiciones posibles, desde el misionero hasta el perrito, escuchando sus gritos de placer. Cuando la puse de rodillas y le llené la boca de leche, me miró con una sonrisa traviesa y dijo: "¿Eso es todo lo que tienes, humano?"