Follada en medias por su jefe en la oficina
En la última hora de un viernes agotador, la tensión entre la secretaria y su jefe llegó al límite. Llevaban semanas intercambiando miradas cargadas de deseo, rozándose al pasar los papeles, suspiros ahogados en los ascensores. Esa tarde, cuando todos se fueron, él cerró la puerta con llave y le ordenó que se quedara en medias. Con las piernas temblorosas, ella obedeció, sintiendo cómo la tela fina se le clavaba en el coño mojado mientras él le arrancaba la blusa. La follada en medias comenzó con sus dedos gruesos hundiéndose en su raja, arrancándole gemidos que resonaron en la oficina vacía. Él la dobló sobre el escritorio, las nalgas al aire, y le metió la polla de una estocada, haciendo crujir los cajones con cada embestida. Ella se aferró a los bordes, las medias rasgadas por sus uñas, mientras él le azotaba el culo con saña. Más de 48 minutos de carne chocando, sudor mezclándose, hasta que él le llenó el vientre de semen espeso. La próxima vez, promete, será en el baño de ejecutivos, donde nadie los interrumpirá.