La diosa Mari enseña a tragar semen como una profesional
Nunca pensé que tendría que vengarme así, pero después de que ese cabrón me dejara plantada, juré que me cobraría con creces. La diosa Mari, con su boca de infarto, me mira mientras me arrodillo frente a ella, lista para demostrar que una mujer sabe más de placer que cualquier hombre. Sus dedos me agarran el pelo mientras me empuja la polla hasta la garganta, sus uñas rozando mi cuero cabelludo con cada embestida. El sonido de mi saliva mezclándose con sus gemidos llena la habitación, y sé que esto es solo el principio. En más de 34 minutos de escena, ella me enseña a tragar cada gota como si fuera mi última comida, sus ojos brillando con satisfacción cada vez que me atraganto con su leche espesa. Sus caderas se mueven en círculos, marcando el ritmo mientras yo me esfuerzo por no ahogarme, pero ella no tiene piedad. Sus muslos se aprietan alrededor de mi cabeza, ahogándome en su coño mojado mientras su polla sigue entrando y saliendo de mi boca. El sabor salado de su corrida me llena la garganta, y sé que esto es solo el principio de mi venganza. Cuando finalmente se corre, lo hace con un gruñido que me estremece, y yo trago hasta la última gota, sabiendo que he ganado esta ronda.