Michaelxxx la empotra bajo el árbol como una perra en celo
Es mediodía y el sol quema, pero el calor que sienten ellos es mucho más intenso. Michaelxxx la empuja contra el tronco, sus manos agarran sus caderas con fuerza mientras ella gime ahogando los gritos. La falda subida hasta la cintura deja su coño al aire, mojado y listo para recibir cada embestida. Él la penetra de una estocada, hasta que las caderas chocan, y ella muerde su labio para no gritar. Los pasos de alguien cerca los hacen detenerse un segundo, conteniendo la respiración, pero el riesgo los excita más. Michaelxxx la gira, la pone de rodillas y le ordena chupar su polla mientras la mira a los ojos. Ella obedece, tragando cada centímetro con avidez, sintiendo cómo el miedo a ser descubiertos aumenta su placer. Él la levanta, la inclina sobre una roca y la penetra por detrás, sus dedos clavándose en sus nalgas mientras la embiste sin piedad. Ella se agarra a la piedra, sus uñas dejando marcas, los gemidos escapando entre dientes. El sonido de una rama quebrándose los hace congelarse, pero él no se detiene, empujando más fuerte, más rápido, hasta que ella siente que va a explotar. Michaelxxx gruñe, corriéndose dentro de ella, y ella se muerde el brazo para no gritar de placer. Mientras él se retira, ella piensa que si alguien los hubiera visto, habría sido lo más excitante de su vida.