Gia Dibella te hace el día extra especial con su culito apretado
Te la encuentras en el baño de la recepción, con ese vestido ajustado que apenas esconde sus curvas. La agarras por la cintura y sientes cómo su cuerpo se estremece bajo tus manos, mientras le susurras al oído que no hay nadie cerca, pero que en cualquier momento podría entrar alguien. Le levantas el vestido y ves ese culo perfecto, ya mojado de anticipación, y no puedes resistirte a hundir los dedos entre sus nalgas. Jade Venus, su compañera, te mira con complicidad desde la puerta entreabierta, como si estuviera esperando su turno. Te agachas y le das una nalgada fuerte, haciendo que su coño se contraiga de placer. La empujas contra la pared y le metes la lengua hasta el fondo, sintiendo cómo gime en silencio para que no la oigan. Te bajas los pantalones y le clavas la polla de una estocada, sintiendo cómo su culo se ajusta a ti como un guante. Cada embestida la hace morderse los labios, pero no puede evitar soltar un gemido ahogado cuando la empotras contra el lavabo. Jade se acerca y te agarra del pelo, susurrándote que más tarde le toca a ella. Sientes cómo Gia se corre, apretando tu verga con sus músculos, y no puedes evitar llenarla hasta las pelotas. Cuando terminas, la dejas temblando, con las piernas temblorosas y el coño aún palpitando. Sabes que la próxima vez será peor, porque alguien podría pillarlos en el acto.