Assilille te muestra cómo se toca cuando nadie la ve
Assilille sabe que esto está mal, pero no puede evitarlo: cuando se queda sola, su cuerpo le exige placer. Te voy a contar cómo se mete los dedos en el coño mojado mientras piensa en que alguien podría entrar y pillarla. Imagina sus gemidos ahogados en la almohada, sus muslos temblando, la manera en que arquea la espalda cuando se frota el clítoris con los dedos resbaladizos. Sabe que si la descubren, la castigarían, pero eso solo la excita más. ¿Te gustaría estar en su lugar, viéndola retorcerse de placer prohibido? Cada vez que se corre, siente un remordimiento que se mezcla con la necesidad de hacerlo otra vez. Sus uñas se clavan en sus propios muslos mientras se imagina que es otra persona quien la está follando, alguien que no debería. El calor le sube por el cuerpo, el sudor le pega la ropa a la piel, y aunque sabe que esto está mal, no puede parar. En su mente, repite que es la última vez, pero su cuerpo ya está preparándose para volver a empezar. Cuando por fin se queda quieta, con el corazón acelerado y la respiración entrecortada, solo piensa en cuándo podrá hacerlo de nuevo.