Hazel usa cada agujero para dejarle seco a Vince
Hazel ya le tenía ganas a Vince desde hacía semanas, pero hoy no iba a dejar ni gota de leche en sus pelotas gordas. La muy zorra se desnudó frente a él con esa sonrisa pícara mientras él se lamía los labios al ver sus tetas siliconadas rebotando, duras como piedras y con los pezones duros como clavos. Primero le agarró la polla con esas manitas de puta y se la chupó como si fuera un helado derretido, gimiendo fuerte cada vez que él le agarraba el pelo y le metía hasta la garganta, ahogándose un poco pero sin parar. Después se subió encima como una amazona y se empaló sin piedad con su coño chorreante, cabalgándolo con movimientos bruscos mientras Vince le apretaba las caderas y le clavaba las uñas en las nalgas, dejándole marcas rojas que gritaban lo que estaba pasando. Pero eso no fue suficiente: la muy putita se dio la vuelta y se metió la polla por el culo con un gemido gutural, sudando como una loca y apretando los dientes hasta que él le llenó el recto de leche espesa, que le resbalaba por el culo y le mojaba las piernas. Para rematar, le ordenó que le lamiera el coño bien mojado y le succionó los huevos hasta que no quedó ni una gota, dejando a Vince más seco que un desierto y a ella con la cara llena de su propia corrida. La escena terminó con Hazel tirada en la cama, jadeando y con los muslos cubiertos de semen, mientras Vince se limpiaba la polla pegajosa en su pelo rubio y le susurraba al oído que la próxima vez le iba a romper el coño de verdad.