Hermana tía te reta a una mamada de infarto
Esa tarde en el cuarto de la casa, ella te mira con esa sonrisa pícara y te desafía: '¿Crees que puedes aguantar lo que te voy a hacer?'. Te agarras la polla dura mientras ella se arrodilla, te la chupa con una presión que te hace gemir, sintiendo cómo su lengua recorre cada vena. Te la mete hasta las pelotas, tragando con fuerza mientras te mira fijamente, retándote a no correrte. Sus manos agarran tus caderas, marcando el ritmo, y sientes cómo su boca se llena de saliva, mojando todo. Te la saca un momento para lamer tus huevos, mordisqueándolos con suavidad antes de volver a chuparte con más furia. El sonido de su garganta al tragarte entero te enloquece, y ella acelera, sabiendo que estás al límite. Te agarra el culo para empujarte más adentro, y cuando crees que no puedes más, ella gime alrededor de tu verga, vibrando contra tu piel. La tensión crece, los músculos de tus piernas se tensan, y justo cuando estás por explotar, ella se detiene, sonriendo con tu punta en sus labios. '¿Ya te rindes?', te provoca, y entonces te la metes de una estocada, embistiendo su boca mientras ella te chupa con desesperación. Sientes cómo su garganta se abre para ti, tragando cada gota mientras te vacías en su boca, y ella sigue chupando, sin perder ni una gota.