Hitomi queda mojada en sus medias deseando mi polla asiática
Aquel día en la habitación del hotel el deseo prohibido me invadió al ver a Hitomi quitarse la ropa con lentitud mientras yo sabía que esto estaba mal pero no podía detenerlo. Sus medias negras quedaron ajustadas sobre las piernas y pronto su coño rubio apareció brillando de humedad ante mis ojos. Me acerqué por detrás y hundí los dedos en su entrada apretada haciendo que ella gimiera suave mientras yo saboreaba su sabor con la lengua en un largo lametón. Ella se inclinó para chupar mi polla asiática con avidez tomándola hasta el fondo de su garganta en un ritmo húmedo y ruidoso que duró varios minutos. La puse en cuatro patas y la penetré de golpe desde atrás sintiendo cómo su coño caliente me envolvía entero mientras mis manos sujetaban sus caderas delgadas. Durante más de 21 minutos de escena alterné entre embestidas profundas y toques en su clítoris con los dedos hasta que sus gemidos se volvieron más fuertes y su cuerpo tembló sin control. Hitomi sabía que traicionábamos algo al follarnos así pero su deseo era más fuerte que cualquier culpa. Al final ella pensó que este placer secreto valía cualquier riesgo aunque su mente se llenara de dudas después de recibir mi corrida en la cara.