Jefa dominante me enseña a follar como un animal en la obra
La jefa siempre me miraba con esa sonrisa de puta cuando pasábamos cerca en el sitio de construcción, pero ese día se puso unos tacones altos y una blusa que dejaba ver sus tetas enormes mientras se acercaba a mí con la polla bien dura imaginando lo que vendría. Me ordenó que me arrodillara y me metió la verga hasta el fondo de la garganta, ahogándome con cada embestida mientras sus uñas se clavaban en mi nuca. Después me tiró sobre una mesa de trabajo y me abrió las piernas, metiendo sus dedos en mi coño bien mojado antes de clavarme su polla hasta el fondo, haciendo que gritara como una perra en celo. La jefa me montó como una bestia, golpeando mi culo con fuerza mientras sus tetas rebotaban y sus gemidos llenaban el aire, hasta que al final me llenó la cara con su corrida caliente, dejándome jadeando y con su leche resbalando por mi barbilla. Cada vez que la veía después, solo podía pensar en cómo me había hecho sentir como su puta personal, lista para obedecer sus órdenes en cualquier momento.