Polla negra enorme tease y corrida explosiva
El negro se tomaba su tiempo, acariciando su verga gruesa con movimientos lentos mientras ella lo miraba con los ojos llenos de deseo, mordiéndose el labio inferior y gimiendo cada vez que él apretaba su polla contra su coño mojado. La puta no aguantaba más, arqueando la espalda y empujando su culo hacia atrás, pidiendo a gritos que se la clavara hasta el fondo, pero él solo sonreía y seguía masturbándose frente a ella, disfrutando de su tortura. La excitación era tanta que el negro podía sentir cómo su polla latía con cada embestida imaginaria, mientras ella se retorcía de placer, con los dedos hundidos en su propia carne, jadeando y suplicando por más. Cuando por fin decidió correrse, el negro gruñó como un animal, disparando chorros espesos de leche caliente sobre su rostro y sus tetas, marcándola como suya mientras ella gemía de satisfacción, lamiendo los restos de su corrida con la lengua. La escena era pura lujuria, con los sonidos húmedos de su coño chorreando y los gemidos ahogados de la puta, que no podía dejar de tocarse mientras él se vaciaba sobre ella. Al final, ambos quedaron exhaustos, con las respiraciones agitadas y los cuerpos brillantes de sudor, sabiendo que esa follada había sido una de las mejores de sus vidas. La polla negra seguía dura, lista para otra ronda, mientras ella se limpiaba la boca con los dedos, sonriendo con picardía y pidiendo más.