Dos dotados me dejaron empapado de leche caliente
No podía creer que dos tipos con esas pollas enormes me fueran a follar al mismo tiempo, pero ahí estaban, listos para reventarme el culo y llenarme la boca de leche. Desde que los vi en el gimnasio, supe que eran unos putos salvajes, con esos cuerpos marcados y esas vergas gruesas que no paraban de crecer. Me arrodillé frente a ellos, chupando primero una y luego la otra, sintiendo cómo sus manos me agarraban la cabeza para meterme más profundo. Uno me empotró contra la pared mientras el otro me follaba por detrás, sus embestidas brutales haciendo que mi culo ardiera de placer. Gemía como una puta, sintiendo cómo sus pollas me destrozaban, el sonido de sus pelotas chocando contra mi piel mojada. Cuando se corrieron, lo hicieron a la vez, llenándome la boca y el culo de leche espesa, sus chorros calientes escurriendo por mi cara y mi espalda. Me dejaron tirado en el suelo, jadeando, con sus vergas aún duras y mi cuerpo temblando de satisfacción. No hay nada como ser el putito de dos machos bien dotados, sintiendo cómo te usan sin piedad hasta dejarte vacío.