Betty con coño hambriento follada por Caleb a lo perra
Betty siempre tuvo esa mirada que le decía a Caleb que su coño estaba más mojado que el cojín de la ducha después de una ducha caliente. Él no pudo resistirse cuando la vio mordiéndose el labio mientras le chupaba los pezones rosados que se le marcaban bajo la camiseta ajustada. Con un tirón seco le arrancó la tanga de encaje rosa para dejar al descubierto ese coño depilado que ya goteaba jugos por los muslos. Caleb no perdió tiempo y se clavó dentro de ella con un empujón brusco que la hizo gritar mientras sus uñas se hundían en su espalda ancha. Betty, convertida en una auténtica perra en celo, le suplicó que la empotrara más fuerte mientras le mordisqueaba el cuello sudado. En posición de perrito, él le agarró las caderas con fuerza para hundirse hasta la empuñadura, haciendo que su culo rebotara con cada embestida mientras su polla gruesa le abría el coño de par en par. Betty, con los pechos rebotando y la boca entreabierta soltando gemidos roncos, le pidió que le llenara la garganta con su leche espesa. Caleb, sin dudar, le agarró la cabeza y se la metió hasta el fondo mientras su corrida le bañaba la lengua, pero no se conformó con eso. La volteó boca arriba y le metió la polla hasta la garganta mientras le apretaba los pechos naturales y le ordenaba que se corriera sobre su lengua. Betty, con los ojos en blanco y las piernas temblando, no pudo aguantar más y se corrió en chorros calientes sobre su cara mientras él le seguía metiendo los dedos hasta que el último espasmo la dejó exhausta. La escena terminó con Caleb dejándole un facial de semen bien gordo que le escurría por las mejillas mientras ella, aún jadeante, le lamía los huevos colgantes para limpiar cada gota.