John Gay la empotra contra la pared con ese culo tremendo
“No aguanto más, quiero que me rompas ese culo ahora mismo” susurró ella mientras le apretaba la polla dura a través del pantalón. Llevaban días mirándose con ganas, roces casuales que terminaban en suspiros ahogados, hasta que al fin él la acorraló contra la pared del cuarto, sus manos grandes amasando ese trasero redondo y carnoso antes de bajarle los pantalones de un tirón. Ella gimió al sentir sus dedos separándole las nalgas, el culo ya mojado de anticipación, y cuando la punta de su verga gruesa empezó a abrirse paso, los muslos le temblaron. “Más fuerte, métemela toda”, exigió mientras él la embestía con golpes secos, el sonido húmedo de la carne chocando llenando el aire. Cada vez que la penetraba hasta las pelotas, ella arqueaba la espalda, los pezones duros rozando contra la pared, hasta que él la giró para ver cómo ese culo prieto se tragaba su polla una y otra vez. Cuando al fin se corrió, lo hizo con un gruñido ronco, la leche caliente manchándole las nalgas mientras ella seguía temblando de placer. La próxima vez, le prometió, la pondría de rodillas para que le chupara esa verga hasta dejarla bien limpia.