La madrastra Sophia seduce a la jovencita Gal para venganza
Te voy a contar cómo la madrastra Sophia Locke se encargó de enseñarle a la inocente Gal Ritchie que las reglas se rompen con estilo. La muy puta la tentó con sus tetas perfectas y ese culo redondo, frotándose contra ella en el sofá mientras le susurraba al oído lo bien que se sentiría dejar que la chupara. Gal, con sus muslos temblando y el coño ya empapado, no pudo resistirse a meter los dedos entre los labios rosados de Sophia, que gemía como una perra en celo. La madrastra, celosa de que su hijastra tuviera más atención, la empujó contra la pared y le arrancó el vestido, dejando al descubierto sus tetas firmes y ese coño depilado que pedía a gritos ser devorado. Sophia se arrodilló y le comió el coño con saña, metiendo la lengua hasta hacerla gritar, mientras Gal le agarraba el pelo y le frotaba la cara contra su humedad. Después, la empotró contra la mesa, metiéndole los dedos hasta el fondo mientras le mordía los pezones. Gal, ya fuera de sí, le montó la cara y le restregó el coño en la boca, ahogándola en su flujo. Sophia, con los ojos llorosos y la barbilla mojada, le dijo: 'Así se castiga a las niñas malcriadas, ¿te gustó o quieres más?'