La maestra perversa reta al alumno a aguantar su polla
El olor a lápiz y sudor de la sala de clases se mezclaba con el perfume barato de la profesora cuando te miró con esa sonrisa de puta que sabe lo que quiere. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo se inclina sobre el escritorio, arrastra las uñas por tu muslo y susurra: '¿Crees que puedes manejar lo que tengo entre las piernas, nene?'. Imagínate que te desafía a no correrte antes de que ella gima, y en más de 30 minutos de escena vas a ver cómo se quita las medias negras de una patada, te sienta en la silla y se monta a horcajadas, frotando su coño mojado contra tu polla dura hasta que no aguantes más. Cada vez que te acercas a correrte, ella se levanta, te da una nalgada y te ordena: 'No te atrevas a soltarme la leche antes de que yo te lo diga'. Vas a sentir cómo sus tetas naturales rebotan contra tu cara mientras cabalga, cómo sus muslos apretados te ahogan la polla, cómo su culo perfecto se contrae cuando se viene. Cuando ya no puedes más, ella te empuja contra la pared, te agarra del pelo y te susurra al oído: 'Ahora sí, pendejo, dámelo todo... pero no te atrevas a dejarme insatisfecha'.