Makima domina y rellena de polla el culo de su sumisa
Te voy a contar cómo ese bastardo se atrevió a rechazarme, pero hoy es mi turno de cobrarme con su polla entre mis nalgas. ¿Te gustaría estar en su lugar mientras te empotro contra la pared? Ya no aguanté más y tiré de su pelo para que se arrodillara, sintiendo cómo su lengua caliente recorría cada centímetro de mi culo antes de que su verga gruesa empezara a abrirse paso. Cada gemido mío era un recordatorio de lo que le faltó a él, mientras sus manos agarran mis caderas para hundirse más profundo, sintiendo cómo mis músculos se contraen alrededor de su polla dura. Sus dedos rozan mi clítoris hinchado mientras me llena hasta que las caderas chocan, y el sonido de su piel golpeando la mía rebota en las paredes. Su aliento caliente en mi cuello me enciende, sabiendo que este placer es lo que él nunca pudo darme. No paró hasta que su corrida caliente inundó mi culo, marcando territorio donde él falló.