Jenny pretinha se entrega al culo de lobo con su polla monstruosa
Esa tarde en el motel barato, mi coño ya ardía de anticipación cuando vi a Lykos Lobo entrar con esa sonrisa de dueño. Sabía que me iba a destrozar el culo con esa verga que apenas cabía en mi boca, pero no podía resistirme a arrodillarme y chupársela como una perra obediente. Me ordenó que me inclinara sobre la cama, con el trasero en pompa y el agujero bien abierto, mientras él se tomaba su tiempo para humedecerme con saliva antes de clavarme esa polla hasta las pelotas. Cada embestida me hacía gemir más fuerte, sintiendo cómo mi culo se estiraba alrededor de su verga gruesa, mientras él me agarraba de las caderas para empotrarme contra su cuerpo. No me dejaba correrme hasta que él lo ordenara, y cuando por fin me permitió explotar, fue con su leche caliente llenándome el culo mientras me obligaba a seguir gimiendo. Prometió volver para romperme el culo otra vez, pero esta vez con juguetes y más humillación.