Emma Rose se deja empotrar el culo mientras Tony Sting la domina
Provocaba desde el día anterior con fotos en ropa interior ajustada, rozando su polla cada vez que pasaba, hasta que Tony Sting ya no aguantó más. La tiró sobre la cama, le bajó el tanga con los dientes y le abrió las nalgas con las manos para clavarle la verga hasta las pelotas de una sola estocada. Emma Rose gritó cuando sintió cómo la polla gruesa le dilataba el ano, pero Tony no se detuvo: la agarró de las caderas y la embistió sin piedad, escuchándose el choque de piel contra piel mientras ella gemía con cada penetración. La saliva le escurría de la boca, los muslos le temblaban, y cuando Tony le apretó los pezones entre los dedos, ella arqueó la espalda y le rogó que se corriera dentro. Él obedeció, llenándole el culo con chorros calientes mientras ella se retorcía bajo su peso. Al terminar, Tony se dejó caer sobre su espalda, y Emma notó la mancha pegajosa que le quedó en el coño de tanto friccionar contra las sábanas.