Vitoria Slim se entrega a dos pollas negras en su culito estrecho
Perseu Dotado y Negro Top Oficial no podían dejar de mirarme con esa mirada de hambre cada vez que me veían pasar por el set. Sabían que mi culo apretado los volvía locos, pero esta vez no era solo un juego de miradas furtivas: habían pasado días de tensión acumulada, de roces "accidentales" y susurros que me dejaban el coño mojado sin remedio. Cuando por fin me arrodillé frente a ellos, sus pollas ya estaban duras como rocas, listas para romperme de una vez. Me encajé la primera entre los labios, chupando con fuerza mientras mis dedos jugaban con la otra, sintiendo el peso de la excitación en mis manos. No tardaron en ponerme de cuatro, con los tacones altos clavándose en el suelo mientras me abrían de par en par. El primer empujón me hizo gritar, pero no me quejé: quería más, quería sentir cómo me llenaban hasta las pelotas, cómo mis paredes se estiraban para acomodar esas dos vergas gruesas. El sonido de sus caderas chocando contra mi culo resonaba en el cuarto, mezclado con mis gemidos ahogados y sus gruñidos de placer. Cuando uno se corrió dentro de mí, el otro no perdió tiempo en reemplazarlo, embistiéndome con fuerza hasta que sentí que me partía en dos. Al final, con la respiración entrecortada y el cuerpo temblando, Negro Top Oficial me miró fijamente y me dijo: 'Ahora sí sabes lo que es un verdadero doblete, puta.'