Mejores amigas se devoran el coño en un 69 salvaje
Desde que se mudaron juntas, las dos sabían que esto iba a pasar tarde o temprano. La tensión entre ellas era insoportable, especialmente cuando se duchaban juntas o se cambiaban de ropa en el mismo cuarto. Una noche, después de tomar unas copas, la más alta se acercó a la otra y le susurró al oído: '¿Por qué no nos dejamos de juegos y nos comemos el coño de una vez?' La otra, con los pezones duros y el coño ya mojado, no pudo resistirse. Se tiraron al sofá y empezaron a besarse con furia, mordiéndose los labios y metiendo las manos por debajo de las bragas. La de las tetas grandes se subió encima y comenzó a frotar su coño afeitado contra el de la otra, gimiendo sin control. La más pequeña le agarró las nalgas y la empujó hacia abajo para que su lengua llegara más profundo. Los sonidos de sus jugos mezclándose con los gemidos llenaban la habitación. La de los tatuajes le metió dos dedos hasta el fondo mientras le chupaba el clítoris hinchado, haciendo que la otra se retorciera de placer. Cuando ya no aguantaron más, se corrieron juntas, temblando y gritando como putas en celo.