Melvina Raquel, la jefa negra, se folla al empleado blanco en la oficina
Melvina Raquel no aguanta más las miradas que le echa al empleado blanco cada vez que pasa por su oficina. Con esos tacones de nylon que resaltan sus curvas y esas tetas enormes que rebosan por el escote, sabe que él no puede resistirse. Un día, cuando todos se han ido, lo arrastra hasta su despacho y le ordena que se arrodille. Vas a ver cómo le baja los pantalones y le clava la polla hasta las pelotas mientras él le lame los pezones oscuros y gordos. El riesgo de que alguien entre los pone más calientes: los gemidos de ella se ahogan en su boca, pero las patadas contra la puerta del mueble hacen temblar los papeles. Imagínate que de repente escuchan pasos en el pasillo y se quedan quietos, conteniendo la respiración, con el culo de Melvina aún temblando alrededor de su verga. Cuando el peligro pasa, ella lo monta a horcajadas, rebotando esas nalgas negras sobre su regazo mientras él le agarra las caderas y la empotra contra la pared. El sudor le corre por la espalda cuando se corre en su boca, llenándole la garganta con un chorro espeso. Al final, con la respiración agitada, ella le susurra al oído: '¿Crees que tu esposa te chupa así?'.