Jefa rubia me toca el culo en la playa y me llena de leche
El viento arrastraba el olor a salitre y crema solar cuando sus dedos se deslizaron por el dobladillo de mi bikini, buscando algo que no debería tocar. Nadie en la playa imaginaba que mi jefa, la madura de tetas perfectas y culo redondo, tenía una polla tan gruesa escondida bajo ese vestido ligero. Al descubrirla, los gemidos ahogados entre sus labios pintados se mezclaron con el sonido de las olas. Sus nalgas apretadas empujaban mi cuerpo hacia adelante mientras sus uñas marcaban surcos en mi espalda. Cuando metió dos dedos en mi culo sin avisar, tuve que morderme los labios para no gritar. Las miradas furtivas de mi marido, el cornudo que tomaba fotos desde lejos, solo la excitaron más. Cada embestida era más profunda, hasta que siento sus pelotas golpear mi coño mojado. La sorpresa llegó cuando su leche caliente brotó dentro de mí, llenándome más de lo que esperaba. Ahora sé que la próxima vez traerá algo más grande, o quizás invite a otro hombre a compartirla.