Mr Thong se masturba con la tanga de su chica en riesgo de ser pillados
Mr Thong no podía esperar más, con la tanga de su chica en la mano, la olía y la frotaba contra su polla dura mientras escuchaba pasos en el pasillo. Sabía que en cualquier momento alguien podía entrar, pero el peligro lo ponía más caliente. Las gotas de sudor le caían por la frente mientras se agarraba la verga con fuerza, imaginando cómo su chica le chuparía después. Los gemidos se le escapaban entre los dientes, ahogados para no alertar a nadie. La tanga estaba empapada de su excitación, y él la usaba para lubricar cada movimiento, sintiendo cómo el tejido se le pegaba a la piel. Las paredes del cuarto temblaban con cada embestida contra su mano, y él miraba hacia la puerta, escuchando el crujir de los muebles afuera. Sabía que si lo descubrían, todo se arruinaría, pero no podía parar. La tensión lo volvía loco, y cada segundo lo acercaba más al orgasmo. Cuando por fin se corrió, el semen salpicó contra la tanga, y él se quedó quieto, escuchando el silencio afuera. La chica, que había estado escondida en el armario, salió con una sonrisa pícara al ver el desastre que había dejado.