Noah Whites sueña con que lo empotren Adam Snow y Marcus McNeill
Noah Whites no podía creer su suerte cuando esos dos sementales lo invitaron a su casa para cumplir sus fantasías más sucias. Nada más entrar, Marcus McNeill lo empujó contra la pared, le arrancó la ropa y le metió la lengua hasta la garganta mientras Adam Snow se arrodillaba para chuparle la polla con una técnica que lo hizo gemir como un puto. Noah sintió cómo esos labios gruesos lo tragaban entero, cómo la saliva caliente le mojaba los huevos mientras Marcus le mordía los pezones y le pellizcaba los muslos. Cuando ya no aguantó más, Marcus lo tiró al sofá y le abrió las piernas para meterle el dedo en el culo, preparándolo para lo que venía. Adam Snow se paró detrás de él, le escupió en el agujero y le clavó esa verga enorme de una sola embestida, haciendo que Noah gritara como un cerdo. Las nalgas le ardían con cada topetazo, el sudor le corría por la espalda mientras Marcus le agarraba la polla y se la meneaba al ritmo de las embestidas. Noah sintió cómo el semen le subía por el cuerpo, cómo el culo le ardía con el roce de esa polla gigante que lo partía en dos. Cuando Adam Snow le soltó una corrida dentro, Noah no pudo evitar gritar y correrse él también, llenando la mano de Marcus con su leche caliente. Los tres quedaron tirados en el piso, jadeando, con las pollas todavía duras y el cuerpo temblando de placer.