Oliver se masturba con su polla enorme en su cuarto
Ayer por la tarde, después de correr por el parque, me metí en mi habitación con la polla dura como una roca. Sabía que Oliver, mi vecino, me había visto sudando y me retó a que me masturbara frente a él para ver si aguantaba. El muy cabrón pensó que no podría, pero le demostré que mi polla no se rinde. Me bajé los pantalones y empecé a sobarme despacio, sintiendo cómo mi verga crecía más y más. Oliver se quedó mirándome con los ojos abiertos, mordiéndose los labios. Me encanta cuando me desafían, así que me puse a cuatro patas y empecé a follarme la mano con fuerza, imaginando que era su boca. Mis gemidos llenaron la habitación mientras me corría en mi propia mano, sintiendo cómo el semen salía a chorros. Oliver no pudo aguantar y se tocó también, pero yo ya había ganado. La próxima vez, le haré tragar hasta la última gota.