Polla caliente llena de cera derretida por primera vez
La pobre zorra no sabía lo que le esperaba cuando le taparon los ojos y le ataron las manos a la cama, pero cuando sintió el primer goterón de cera caliente chorreando sobre su coño depilado adivinó que iba a ser una noche de sufrimiento placentero. La maldita perra gemía como una posesa mientras la cera le resbalaba por los muslos, quemando cada centímetro de piel sensible hasta dejarla roja y temblorosa. El tipo no perdía el tiempo y le aplicaba más cera hirviendo directamente sobre los pezones duros, haciendo que la muy puta chillara de dolor mezclado con un morbo que le retorcía las entrañas. La cera le goteaba por la rabadilla y se acumulaba entre sus nalgas, resbalando hasta el coño empapado que ya suplicaba por algo más que dolor. El cabrón del verdugo no se conformaba con verla sufrir: le untaba la cera caliente por toda la raja, untando su clítoris hinchado hasta que la muy mojada empezó a lloriquear y maldecir entre sollozos. Cada gota era como una puñalada de fuego que le recorría el cuerpo, pero al mismo tiempo sentía cómo el calor le encendía el coño hasta dejarla al borde del orgasmo imposible. Cuando le vertieron la cera directamente sobre la polla dura del sujeto, la escena se volvió aún más salvaje: la zorra retorcida no pudo evitar babear mientras veía cómo la cera le goteaba sobre el tronco grueso, marcando su piel con surcos rojos. El tipo no esperó más y se lanzó sobre ella, empalándola contra el colchón mientras le susurraba al oído que aguantara el dolor porque aún faltaba lo peor. La muy puta se corrió con un grito ahogado cuando la cera le quemó el clítoris al mismo tiempo que el cabrón le clavaba la verga hasta el fondo, haciendo que los dos se retorcieran en una mezcla de placer y agonía que los dejó exhaustos y sudorosos. Al final la muy zorra quedó hecha un ovillo, con la piel marcada y el coño palpitando de una manera que solo podía describirse como obscena, mientras el tipo se limpiaba la cera de la polla antes de irse dejando a la pobre infeliz llorando de frustración y deseo insatisfecho.