Probar juguete nuevo con Poison Boy y su culo perfecto
En el cuarto de baño, con la luz tenue y el espejo empañado, el ambiente se carga de tensión. Poison Boy no puede evitar probar juguete nuevo, ese consolador brillante que le regalaron y que ahora brilla entre sus manos. Ella sabe que no debería, pero el deseo es más fuerte. Se inclina sobre el lavabo, el culo pequeño y firme al aire, y con un gemido ahogado, introduce la punta del dildo en su entrada apretada. 'Esto está mal, pero no puedo parar', susurra mientras lo empuja más adentro, sintiendo cómo se estira. Poison Boy la observa con los ojos ardientes, mordiéndose el labio mientras ella se mueve, probando juguete nuevo con movimientos lentos al principio, pero cada vez más rápidos. El sonido húmedo del plástico entrando y saliendo llena el cuarto, mezclándose con sus gemidos. 'Más fuerte', pide ella, y él no se hace rogar, agarrando sus caderas para clavarle el juguete hasta el fondo. El culo pequeño se abre para recibirlo, cada embestida más profunda, más urgente. Cuando el orgasmo la sacude, ella grita, las piernas temblando, y él no puede evitar correrse solo de verla así, tan entregada, tan prohibida.