Rahul le parte el culo a la cuñada con su polla negra
Mojándome las bragas cada vez que lo veía sudado después del gimnasio, no aguanté más cuando me atrapó contra la pared y me susurró al oído que quería romperme el culo con esa verga gruesa que me volvía loca. Llevaba días imaginando cómo se sentiría esa polla negra entrando en mi agujero apretado, cómo me haría gritar mientras me empotraba contra el sofá con las piernas temblando. Cuando por fin me bajó los jeans y me abrió las nalgas con sus manos callosas, sentí su saliva caliente lubricando mi entrada antes de que me penetrara de una estocada hasta hacerme tocar el cuello del útero. Cada embestida me arrancaba gemidos más fuertes, sintiendo cómo su verga me estiraba por completo mientras me agarraba de las caderas para clavársela más profundo. El sonido de su piel chocando contra la mía resonaba en la habitación mientras me corría en la boca, saboreando su leche espesa que me llenaba hasta la garganta. Ahora solo pienso en cuándo volverá a follarme así, porque nadie me hace sentir tan puta como él.