Raquel Roper empotra a Baxxx con su enorme trasero y polla de goma
La habitación olía a cuero y lujuria cuando Raquel Roper entró con su traje ajustado de latex negro, los tacones resonando en el suelo mientras se acercaba a mí con una sonrisa de triunfo. Sabía que esto era su venganza por aquel tipo que la había dejado plantada, y ahora yo pagaría por su culpa. Me empujó contra la cama, desabrochándome el pantalón con brusquedad para meterme en la jaula de castidad que llevaba en el bolso. 'Ahora verás lo que es bueno, perra', murmuró mientras se subía a horcajadas sobre mi cara, su coño húmedo y caliente aplastando mis labios. Gemí bajo su peso, sintiendo cómo sus jugos goteaban en mi lengua mientras ella se movía en círculos, frotándose contra mí como si fuera su juguete personal. Pero no me rendí: con las manos libres, agarré sus caderas y la levanté solo para clavarle la polla de goma hasta las pelotas, haciendo que gritara de sorpresa. '¡Maldito seas!', chilló, pero no se detuvo, cabalgándome con furia mientras sus tetas enormes rebotaban frente a mi cara. Cada embestida era más profunda, más salvaje, hasta que sentí cómo su coño se apretaba alrededor de mi polla, temblando mientras se corría con un gemido ahogado. Cuando terminó, se bajó y me miró con desprecio, limpiándose los labios con el dorso de la mano. 'La próxima vez, te haré tragar mi leche hasta que te ahogues', amenazó antes de salir de la habitación, dejándome con la polla aún dura y la jaula apretándome como un castigo. La próxima vez, no será tan fácil para ella.