Rissi One desafía a su cornudo con su verga monstruosa
La habitación olía a excitación y desafío, con las cortinas corridas para que nadie viera lo que iba a pasar. Yo estaba sentada en la cama, con las piernas abiertas y mi coño ya mojado, esperando que él llegara para demostrarle que su polla no era suficiente. Cuando entró, me miró con esa cara de cornudo sumiso y supe que iba a disfrutar humillándolo. '¿Crees que puedes aguantar lo que te voy a dar?', le dije mientras me agarraba la verga y la movía frente a su cara. Él tragó saliva, nervioso, pero no se atrevió a decir que no. Lo empujé contra la pared y le ordené que se arrodillara, luego le metí mi polla hasta las pelotas mientras él gemía como un perrito. Sentí su boca caliente chupando mi verga con desesperación, pero no iba a dejar que se corriera tan rápido. Lo tiré al suelo y me monté sobre su cara, frotando mi culo en su boca mientras él jadeaba sin aire. Después lo obligué a ponerse de rodillas y le dije que me follara, pero no podía moverse bien, así que terminé empotrándolo contra el colchón y clavándole mi verga hasta que gritó. Cuando me corrí, lo hice en su boca para que supiera quién mandaba. Ahora sabe que la próxima vez será peor, porque no voy a perdonarle que me haya hecho esperar tanto.