Roxy Taggart en un orgía salvaje con medias y tacones altos
Esa tarde en el dormitorio, con las cortinas corridas y el aire cargado de deseo, no pude aguantar más las ganas de sentir a David White y Tom entre mis piernas. Llevaba días mirándolos con disimulo, imaginando cómo sería tenerlos a los dos devorándome el coño y metiéndome la polla hasta que me partieran en dos. Cuando por fin los invité a mi cama, no perdí tiempo: me puse mis medias de red más ajustadas, los tacones que me hacen el culo más duro, y me dejé caer sobre la colcha mientras ellos se desnudaban. Primero fue David, que me empotró contra el colchón mientras Tom me chupaba los pezones hasta dejarme la piel enrojecida. Sentía cómo la verga de David entraba y salía de mi concha mojada, golpeándome justo donde más lo necesitaba, mientras Tom me metía los dedos en el culo sin piedad. Gemí tan fuerte que me dolió la garganta, pero no me importó: quería que supieran que era una puta insaciable. Cuando David se corrió dentro de mí, sentí el calor de su leche llenándome hasta rebosar, y luego fue el turno de Tom, que me hizo tragar su polla hasta que me atraganté con su corrida espesa. En más de 38 minutos de escena, no hubo un solo momento de descanso: solo pollas duras, gemidos ahogados y mi cuerpo temblando bajo sus embestidas. Al final, la colcha estaba manchada de sudor y semen, y mis medias rotas colgaban de un pie, recordándome lo salvaje que había sido todo.